jueves, 30 de enero de 2014

600mg. Fiebre


Son las tres y media
y calculo que son treinta y nueve.

Faltan cinco horas para que suene el despertador
Y calculo que deberán ser treinta y nueve.

Aquí,
me grita un eco horizontal 
"hace demasiado calor."
alargándose cientocincuentaysiete centímetros
y rebotando 
de   pies  a  cabeza de cabeza a pies depiesacabeza.

mi corazón bombea agua hirviendo.

La cama se ha conviertido en un barrizal caliente que me absorbe
y solo puedo moverme  a golpes de epilepsia.

Llevo dos horas clavando las pupilas en el techo
respirando únicamente por la boca.
Sintiendo un frío  con doble personalidad:
Húmedo y seco.

Cuando cierro los ojos,
A todo lo negro le suceden miles de chispas
que acaban por abrasarme las pupilas.

Mi garganta llora de sed.
Logro alcanzar un vaso lleno
pero se desvanece porque otra vez estoy soñando
y no puedo distinguirlo.

Me sobra toda la ropa.
En un intento suicida mi pierna sale de la manta
Retorcida
Y vuelve, muerta de miedo, por si la amputa
el eterno monstruo de debajo de la cama.

Todo es sudor y ansiedad. Falta de aire y tos delirante.

Inevitablemente,
Acabo perdiendo los calcetines.

Desquiciada,
Giro las articulaciones de mi cuerpo todo lo posible buscando no se qué posición que consiga hacerme dormir y olvidarme del las dos agujas que parece que me han clavado en la frente.

Vuelvo a calcular que deben ser 39
joder, o más.
Y aunque no me he atrevido  a ponerme el termómetro.
¿Qué si lo fueran? 

Esta noche me has preguntado que cómo estaba
Y me han faltado huevos para decirte que tenía fiebre.
Ya sabes, que si no puedes venir a cuidarme, prefiero no preocuparte.
Y te he soltado

Amor, lo que me pasa es que estoy muy muy caliente.




-H-



 [El primer día que me quise hacer la valiente. Luego, a escondidas, me tomé un Frenadol]

martes, 3 de diciembre de 2013

El día que me destrocé el sueño por ti



(Declaración completa de intenciones)


Yo, que he gemido solo con un beso
Que he sido llenada tanto
De tantas primeras veces.
Hablo de esas de las que no se atreve a hablar ningún libro
Porque sería manchar páginas de historia
con dedos prohibidos.
Hacerte el amor contra cualquier enemigo.

Yo, que he cambiado el polvo
Por el plural
En cualquier superficie que nos aguante,
Y olor a corazones electrocutados
Infinitamente rojos.
Por explosiones de libros,
Por hojas volando.
Yo, que podría dedicarme a ser fosforita
y sin embargo,
prefiero consumirme siendo la única luz
De tu cartel publicitario.
Yo,  que mi mejor sonrisa
Te la he dedicado a ti
Con la boca llena
Tras un orgasmo.
Que hemos tenido al mundo entero
Temblando en nuestros brazos.
Yo,
Jodidamente
Inocente
Y pervertidamente
Dulce

Reventaría cualquier boca
con el único propósito
De salvar la tuya.



-H-

martes, 26 de noviembre de 2013

Y TÚ, ¿POR QUÉ CORRES?


Pedí  volar pero el poder que a mí me tocó fue el de encontrar lo más triste entre toda esta felicidad. 


Odio a la gente que sale a correr
Y no tienen ningún monstruo que les persiga
¿Se puede saber de qué  coño* huyen?
Si yo saliera a correr, de verdad que no volvería.
Si yo saliera a correr sin esta enfermiza obsesión
De comprar siempre
Un billete de vuelta…
Ando, que es lo único que me pude enseñar.
Pasos con la cabeza jodidamente alta
Y los ojos vendados.
Otra forma, mucho más lenta
Y consciente
De huir.
Marcando muy despacito y con saña
Donde me daré 
El próximo puñetazo.

O puede
Que no corra porque no estás tú
porque ya solo concibo el verbo
En reflexivo y sobre tus manos.

Odio cuando te duermes
Y no es a mi lado
Cuando somos piezas sueltas
Perdidas en ciudades diferentes.
Cuando tu pecho no se rompe en mi espalda
Cuando mi culo no roza tus muslos
Cuando mi pelo no acaricia tu cara.
Odio los “hace dos minutos que te has conectado”,
La manía persecutoria que me agota cada noche
En esta pantalla.

Odio no poder dormir por pensarte.
Odio recordar
cada uno
de
nuestros
días.

Odio memorizar los meses,
 las semanas,
Las horas exactas
De las cosas tristes y frías.
No te preocupes, todavía logro llorar
Más veces por amor
Que por cuando solo me besabas estando borracha.
Sigo sin dejar que me cosas tus propios rotos
Aunque intentes curarme las heridas que llevan tu nombre
Me dueles cada vez  que hacemos memoria.


Hoy he sido
el centro de atención de los tristes
Buscando un centro de desintoxicación
De mis propias cadenas
Y que me crean libre.
No saben
Que yo solo soy libre sin bragas
Y en tu puta piel enjaulada
(digo puta, porque su falta me la están cobrando muy cara)

Busco un cenicero
Y cómo no fumo
No se dónde meter toda esta ceniza.
Soplo.  Se apaga la luz
Y toda esta oscuridad asmática
Te pide un deseo y se lo calla
Para que te cumplas.
Otra vez.




-H-

*coño como sinónimo único de mujer.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Bukowski was here.







Como la vez que te escribí con mayúsculas, reconozco que es la única forma que tengo de gritar. Y tecleé que te quería, porque era lo que me estaba quemando muy en silencio.
Intento verte entre las miradas al suelo del metro. Y solo veo pies y gente muy muerta por dentro. O será eso de estar enterrados vivos bajo techo - de ningún cielo-, en una carrera constante entre líneas para llegar a la superficie e inhalar algo de vida que echarse a los pulmones. 
Yo sigo buscándote, no se muy bien por qué, pero a esta hilera de vagones los intuyo sesenta centímetros de infinitas paradas hasta el anden con salida a tu pecho.
Y me dejo pasar por el tiempo. Esperando a despertarme de los sueños raros y que me encuentre tu boca si pierdo (alguno de nuestros vuelos).
VEN, en mayúsculas. Te grito porque a ver si cuela, te enciendo, me quemas
y hacemos de las revueltas, 
nuestra cama
y si quieres,
nuestra cena.


-H-