miércoles, 4 de octubre de 2017
TERRORISMO AL ESTADO
Noto como intentas
apaciguar a mi bestia
acariciándola
a una distancia prudente
muy fuerte,
Pa que lo sienta.
Me avergüenza y me divierte.
Adivino en tu cara
incómodos intentos
por comprenderme.
Juro que soy INCAPAZ de rechazar
la rabia que mueve mi cuerpo.
Me seduce fantasear con la tensión,
el caos, los gritos, el miedo.
La abundancia y el despotismo reducidos a ceniza
Como si hubiera sido comunero,
anarquista en el 36
o estudiante de derecho
rodeado de trajes grises.
Juro que esto me pertenece.
Y en algún universo compartido
con todas mis vidas pasadas
es lícito devolver al estado
toda la terapia electroshock
que sufrí encerrado
durante 20 años
en una cárcel.
Pero entonces vuelvo a notar
como intentas
apaciguar a mi bestia
acariciándola
abrazándola
muy fuerte,
muy fuerte
Pa que lo sienta,
Y cada vez que me aprietas
Y espiro,
Soy un bol de plástico
Donde la furia se desborda
abandonándome
en forma de gelatina.
Porque contigo no me interesan
las relaciones abusivas de poder,
igual que al poder
no le interesan nuestros cerebros
explosivamente semilla
de lo diferente.
Contigo,
Todo se resume
a reírnos
de la subordinación
y de la censura.
Del bloqueo.
Pactamos la paz y la confusión como estrategia.
Transformamos los gritos de odio
en sólidas razones
para comernos
de forma muy bestia
Contigo,
el sexo asamblea,
diez consultas
independentistas al día
y sí,
tus corridas me ponen más
que el portavoz
de izquierda unida.
Contigo,
viajo al 75 y nombro decana
en arqueología de cunetas
a toda Alianza Popular.
Que les duela,
que les duela la espalda
que tanto escavar.
Dejo limpito el congreso
y lo siento,
pero en esta transición
no habrá rey y si gasolina.
JODER, JURO QUE INTENTO CONCENTRARME.
UNIR CONCEPTOS Y UN EFECTO MARIPOSA
CAPITAL DE BOLIVIA,
LA PAZ.
PIENSO EN LAS ANTÍPODAS,
GUERRA EN FILIPINAS
DE VERDAD QUE INTENTO CONCENTRARME.
En qué significará la calma, la tranquilidad,
el amor, el pacifismo.
Y a modo de mantra me repito
donde todo merece la pena,
contigo,
prometo
cambiar el mundo
ser libre,
desmontar al estado
casi casi
sin violencia
ni terrorismo.
miércoles, 25 de enero de 2017
TODAS ESTAS LETRAS SON BILIS
Solo
palabras nunca articuladas
en lenguas
mucho más antiguas
a cualquier civilización.
Solo
conceptos densos
expresados
con partes recónditas
y blandas del cuerpo.
Solo un
grito que nazca
desde los
bronquios más ásperos.
Solo la
sonoridad fea y temperamental
será mínimamente
capaz
de reflejar
en el vómito que nubla mi mente
estas puñaladas
ajenas
que acuno
como paridas.
Este dolor
de músculos tensos
y tenedor-uña
rayando con fuerza estridente
las
superficies traumáticas de mis dientes.
Todas estas
letras son bilis.
Bilis y
lágrimas encapuchadas
de carnaval
y algodón de azúcar
que no hacen más que provocar
a mis moscas negras.
Estoy sola
ante esta brutal sed de sangre.
Necesito
abandonar el pánico y la claustrofobia
de sentir
cómo me mezclo a conciencia
entre piezas recién
amputadas
que todavía
bailan calientes
en un campo lleno de minas.
[…]
Entonces
respiro.
Porque este
dolor es una plaga.
Y yo me dejo
ser el cólera,
Y yo me dejo
ser la rabia.
[…]
Entonces
respiro.
Me conformo con desplomarme en un sofá
y proteger con
celo de loba enjaulada
a quien sé de sobra
que no lo
necesita.
Proyectando aullidos tibios,
luz
invisible que alegre.
Pensando que
el calendario
me ofrece toda una vida
para
imaginar en mis manos
su mandíbula
rota.
Para seguir
fantaseando,
retorcidamente,
con su
muerte.
¿Que por qué siento
este traje
tan opresor
y pegajoso
de violencia
como mio?
Porque aguantaré
las raíces
de nuestra guerra social
aunque un cementerio
de destrozadas matrices
decore mi casa.
Reviviremos.
este traje
tan opresor
y pegajoso
de violencia
como mio?
Porque aguantaré
las raíces
de nuestra guerra social
aunque un cementerio
de destrozadas matrices
decore mi casa.
Reviviremos.
-H-
lunes, 28 de diciembre de 2015
Año cero
“El ave fénix”,eligió alguien. “Serpiente”,recordé.
Me divirtió la minúscula sonrisa
que se formó en algún núcleo milenario y salvajecasireptiliano de mi cabeza. ¿Cómo
se me había colado un puto ave fénix en esa lista? Me reí aunque mi cara escuchase seria.
¿Acaso importaba? Unicornio, sirena o marioneta.
Si para el último eslabón de una civilización de
cadenas la magia es absolutamente negra. La fe ciega y borracha en la belleza
de otros reinos. De otras plantas. De otros animales. Agarrarnos a ellos como
si flotasen a lo largo de todas las mareas. Rezarles en silencio, contarles nuestros
miedos. Porque he sentido árboles abrazándome y he abandonado corriendo los
bares mirando menos al suelo que al cielo.
Para huir de ella pensaba en la nada. La absoluta y
rotunda nada. Paredes blancas llenas de nada. Gotelé nadeado de nada. Dormir
entre salas de espera de psiquiátricos tan tranquila de nada. Pesadillas de
todo. Dentro del acuario de lava, la lampára.
Trabajar
Subtitulando
Interrogatorios
para sordomudos
y solo emitir un gran pitido.
Fue la primera vez que me
desperté gritando en sus sueños. Boqueé y en vez de agua solo pude tragarme los
anzuelos. En cada deglución un disparo:
Sentir como me licuaban el pecho.
Un agujero en mis costillas,
zumo de frutas.
Rojas.
Sangre antioxidante.
Yo hecha compost en el suelo.
Coserme entera. La boca.
Aprender definiciones:
IMPOSIBLE
Recordar otras:
DIGNIDAD
Enmarcar las palabras como si fuera la esquela de mis
padres
Negociar con los futuros.
Pensar en un suicidio discreto.
Alguien eligió un ave fénix.
“Bicho bola yo si escucho su nombre” asumí.
Pero no ocurrió nada
La nada.
O la rubia.
Cuando el tambor arrítmico de una
ansiedad cargada de frustraciones suena pienso en la rubia y me calma. Su paso
dulce y rápido. Su risa anestésica en
mis pulmones. El ruido de un piercing chocando
en mis dientes, buscarnos las bocas mientras nos separaba la gente. Como si
fuera un monstruo sensible y su música de after me acunara: Hasta que el coma la
deshizo fuimos espectáculo x del fino, agua a presión y millones de litros de
vino. Único dolor de agujetas. La rubia y su anonimato. Como fumar:
La calma y el silencio y la noche.
Entonces me acuerdo que alguien
eligió un ave fénix aunque fuera imposible. Y mirando la pared blanca no pienso
en nada, pero murmuro muy bajito: Qué zorra.
-H-
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Tabicando grietas.
Hace un tiempo, Álvaro me regaló una libreta que todavía uso. En la tapa de atrás, en la esquina inferior izquierda, él había pegado con celo una nota que decía: "Es así que cada verso supone una f r a g m e n t a c i ó n de mi. A veces soy poesía".
No hay más que decir porque ni hay versos
ni hay herida,
ni hay poesía.
No hay más que decir porque ni hay versos
ni hay herida,
ni hay poesía.
lunes, 25 de mayo de 2015
catálogo de temas.
[22/05/2015]
Me animan para que intervenga en las numerosas conversaciones,
en los numerosos grupos, en los numerosos debates. Me incitan, casi
defraudados, a que les hable de algún rincón interesante de mi mente. Y pienso:
En la física cuántica de sus átomos. En los gases nobles de
su cuello.
En los tratados internacionales de paz en cada uno de sus
abrazos
y en la fusión nuclear de nuestros cuerpos.
Pienso en la caída del telón de acero de su ropa,
en la política tan anárquica de
sus quiero y no puedo ,
en el boicot de sus gemidos en cumbres internacionales de la
OTAN.
En su amor comunista.
Les podría hablar sobre los yacimientos arqueológicos que
nos excavamos
y de las antiguas civilizaciones que encontré debajo de cada
estrato de su piel.
Leerles ensayos sobre la belleza y la verdad de la filosofía
de esos ojos.
Advertirles del calentamiento global en su prosa derretidora
de polos
Y de que es capaz de solucionar mi hambre de
mundo solo con un
beso.
Analizarles métricamente la banda sonora de cualquier
tarareo
si se despierta contenta.
Enseñarles una colección entera de libros y
manuales
sobre detalles insignificantes que le hacen sonreír.
Quizá plantearles la problemática de la caza
furtiva de lugares
y paisajes salpicando su cara de niña guapa y mala.
Enseñarles los efectos de la luz
en cada fotograma que tengo de ella en mi retina.
Los del acelerador de partículas si me habla de algo que no
se.
Les gritaría todo el fuel-potencia que esconde
debajo del buque insignia de su risa
y cómo construir un hogar eficiente
en sus manos.
Pienso en hablarles sobre las veces que soldamos el
bipartidismo,
En los riesgos que priman,
que merecen y merecieron la pena.
Pienso en hablarles de poesía.
Pienso, monopólicamente, en ti.
Les mantengo la mirada en un silencio que esperan que rompa.
Continúan hablando entre ellos.
-H-
viernes, 8 de mayo de 2015
L
Desde que empezaste
a llamarme abreviatura
noté como te
colabas
de golpe
en la brecha cálida
en mi
infancia.
Desde que empezaste
a llamarme abreviatura
creí haber echado contigo
carreras en
bici.
Creí que habíamos
escapado corriendo y de la mano
después del
timbre
y creí haberte
pedido que no le dijeras
a mis padres
que me había
caído. Otra vez.
Me llamaste
tan corto
como ellos,
como los de
antes.
Me llamaste
tan corto
que creí que
formabas parte
hace años de
mi vida.
Me llamaste
letra e intuí
que como
ellos,
como los de
antes,
te quedarías
para siempre
o poco a
poco
también,
desaparecerías.
-H-
martes, 21 de abril de 2015
Terapia para los hijos del psicólogo V.
Mis ideales nunca serán personas.
“…trato de encontrar la electricidad
estática en mi apartamento, cavo alrededor de las tomas en la pared, cambio
bombillas con los dientes y lo hago con la tostadora.”
Me recito en
un enfermo monólogo interno la poética de mi fragmentación. Lamo los bordes astillados y agrios de mi
cuerpo dándome pena. Ahora, me repugna lo afilado y seco de mi piel. La
impasividad ceniza con la que miro el tiempo. Finjo ilusión por algo y utilizo
muchos iconos de mierda y luego soy todo ovillo de miedo. Incapacidad. Una boca
entreabierta intentando murmurar muy planificadas frases-arcada que atascan la
tráquea. Megáfonos resonando en mi cabeza voces de alarma.
<< ¡No lo llevas nada
bien!>>
Me repito palabras que giran como un roedor en
su rueda, como una lavadora con Parkinson centrifugando en el centro de mi masa
encefálica. Siento un cavernícola deseo de
suplir esta necesidad impuesta de sentirme parte de un todo.
Me esfuerzo, me lleno de algodón
inofensivo y soy oveja. Recorro obediente el circuito de Ikea. Soy buena, sigo
las flechas, robo lápices diminutos. Las grandes superficies me hacen sentir
segura: No me siento especial para nadie. Formo parte de un ejército zombi de
familias mileuristas donde la libertad se limita a decidir en qué gastarán el
dinero, mes tras mes tras mes tras mes. Máquinas de estado consumiendo conglomerados-morfina
a precios competentes.
Hombres suecos sonrientes me
venden camas de matrimonio. Camas continente y ring de boxeo. Camas cumplidoras
de sueños. Sexo viscoelástico de proporciones desmesuradas. Les miro y les digo
que la masturbación en un colchón de noventa aún me seguiría quedando grande.
Que a mí una cuna porque hoy me siento guisante.
Me propongo huir muy lejos, pero
a las agencias de viajes mi unidad les aterra y me cierran las puertas mientras
niegan con la cabeza y forman el gesto de victoria con sus dedos. Como consecuencia pago
el doble por conseguir un viaje al centro de mis tierras. Me descubro volcán.
Todo viscosidad ardiente por dentro, inestabilidad burbujeante, descontrol en
punto de ebullición. Por fuera, inevitable piedra metamórfica y fría
recubriendo un metro cincuenta y poco de tierra.
Me desfiguro por el día,
martilleándome a la fuerza entre mujeres pieza, intentando formar parte de un
puzle que ni siquiera sé si me gusta.
Hago cosas de psiquiátrico y aún
así soy la tía más interesante que he conocido. Mantengo una relación conmigo más
o menos estable. Me quiero y me pongo. Deseo muy fuerte que la del espejo se
haga real y salgamos fuera a besarnos (porque qué bien nos besaríamos) a
traumatizar al resto del mundo con nuestro romance clónico.
Así que ante la imposibilidad de
este absurdo, acumulo amor en el stock de una trastienda llena de arañas y me
tambaleo en la ataxia de no saber cuál será mi próximo movimiento.
-H-
domingo, 19 de abril de 2015
Sé con certeza, que la primera
vez que rebusqué en mis huecos no fue con un támpax amarillo, ni con dos dedos.
Que cuando cuento nuestra
historia sigo narrándome de zorra solo por la excitación que siempre me ha
provocado infiltrarme entre la mayoría. Intento adoctrinar emociones. Que mi
soledad recurrente me pida de comer, sumisa, una vez al mes en vez de todos los
días, a cada minuto, a cada segundoacadasegundoacadasegundoquenoestás.
viernes, 13 de marzo de 2015
El karma se llamaba Dow Jons
No
entendiste que la suerte
no era pedir
amor a domicilio
no un puesto
de comida rápida
no una sopa
instantánea.
No
entendiste que la suerte
no consistía
en que solo nos separasen
un par de
metros.
No era vivir
en una casa juntos
No que des
la voz de alarma
y yo me
cambie de ropa
en la
primera cabina deshabitada.
La suerte
radicaba en poder saber
a ciencia
cierta
que en algún
rincón del planeta
habías
colonizado un pecho desarraigado
dispuesto a
echar raíces en tu boca.
Aunque no
las notases,
mis sístoles
se esforzaban
por sonar igual
que los bajos rítmicos
de tus
noches de fiesta.
Se
esforzaban para que las descifrases en los “lub dub”
cuando me
auscultabas.
Eran el
morse puntorayando
la palma de
tu mano
sobre mi
esternón.
Un avión cortando
la barrera
musical de tu séptimo, cielo.
El paso desacompasado de tus pisadas
Al volver de
madrugada
sola a casa.
Quiero
decir: intentaba estar donde tú
creías que
no estaba.
N O F U E
S U F I C I E N T E
No fue
suficiente oxígeno.
Pusiste
cientos de estaciones de esquí de por medio
y me subiste
en avalancha
a un sitio
donde mi presión intracraneal
era
insoportablemente alta.
Y en vez de
ver como no me alejaba
te diste la
vuelta
Mientras
gritaba;
¡De espaldas
no hay abrazo que valga!
Ahora solo
soy un punto pequeño
Adornando la
cima de una montaña.
Un pixel sin
prismáticos.
La ilusión
óptica
del efecto
pantalla.
Ni humano ni
real.
Todas las
mañanas me siento fantasma.
Nada digno
de movilizar
a un equipo
de rescate.
Porque los
helicópteros,
en mi
comunidad,
no bajan de
los tres mil
Y eso es una
pasta.
Una fianza
que no estabas dispuesta a pagar.
Me duele que
este principio de tumefacción
haya tenido
precio.
Pero todo va
bien.
Hay notas
que me recuerdan;
Si alguna
vez sales de esta helada,
el prozac siempre será mas barato
que la
distancia.
Me he
convertido en la ofrenda a tu verano.
En el cartel
mojado de aforo completo.
Los números
rojos,
el evento
cancelado.
Para que
engañarnos,
me jode
tener que alegrarme con planes sin ti
y lo asumo...
hay ciudades
con las que no se puede competir:
Ojalá te
quieran cerca.
-H-
sábado, 21 de febrero de 2015
Volar: por los aires
Detrás de
una huida de repente
siempre me
quedará
la mínima esperanza
costumbrista
de notar
un ceder de costuras de camiseta
por la
espalda.
Detrás de
toda huida acelerada
y en cada
pirueta saltomortal
al final de
un callejón alambrada
juego a
imaginar la posibilidad hormiga
de caer en
un torso dulce
que me
asfixie.
Pero más
allá del detrás,
solo queda
la certeza de un aterrizaje
en las
fracturas tibias que me sigue ofreciendo
el jodido
terreno inundado
de mi
cuerpo.
La total
libertad de no ser reclamado
es una
habitación azul con un ring improvisado
donde ni
siquiera existe el miedo.
Y las
humillaciones mutan a rabia
que se
escupe a ella misma
en cada piel
levantada al hacer fricciónboxeo
con el yeso
de las paredes.
Libertad es
solo un vacío
ausente de
cualquier respuesta
alertándome desde
un dispositivo móvil.
Un espejo
sin compañía.
Mi peor yo.
No os
importa el demacre
de una
expresión perdida
porque no es
un hecho a destacar,
porque no es
algo plausible,
porque roza
la normalidad.
Irse de
forma decente
es asumir
que no quieres
que te escondan las llaves.
Gracias a los
que me dejaron
llorar libre.
Perdón a los
que recogí lágrimas
que solo les tocaba
Saborear a
ellos mismos.
Me alegro de
sus nudos mal hechos.
Nada me ata
a nadie.
-H-
jueves, 22 de enero de 2015
[Escena]
Creábamos un
beso lento
rozándonos lo
justo
llamas pequeñas
atravesando
un corta
fuegos
En el
segundo taquicardia
acelerón
potente y
escueto
antes de un
cambio
de marcha
Confundo su
culo
con una barra
amarilla
de metro.
de metro.
Entrelaza
veinte dedos
levantándome
los brazos
muy arriba.
En este atraco
suplicado
esperando la caída
suplicado
esperando la caída
pregunta si
me quedo
Proyectábamos
otras caras
c
a
y
e
n
d
o
r
á
p
i
d
o
Por las
escaleras
De
Incendios.
-H-
sábado, 10 de enero de 2015
1997
Necesito los
abrazos
de todos los
que
no me
llegaron a conocer.
Necesito el
abrazo
de la
profesora a la que nunca dije
que ya sabía
dibujar un triángulo.
Los de todos
los vecinos
que no me
atreví a saludar,
los de los
que pensaban
que no podía
hablar.
Necesito los
abrazos
de primos
mayores
a los que, por ausencia de simpatía,
no caí bien
.
.
Necesito una
hermana o
una madre a
la salida del colegio.
Busco la
aprobación
a cualquier
mínimo avance.
Ellos, me señalan
con libros
de cursos
superiores.
Yo, no le
encuentro el sentido
a pintar
determinadas cosas
con determinados colores.
Ahora
me
negaría a hacer campaña
me
negaría a hacer campaña
contra los
reyes magos.
No pondría
en duda la religión
ni el
sentido de las mayúsculas.
Me negaría a
no jugar
si después de
todo,
el
apartheid.
Tengo una
imagen recurrente
donde me
abrazo a mi misma
en el centro
del patio rojo.
La imagen
recurrente
en la que yo
soy
la niña abrazada
por mi clon
adulto
de pelo largo.
Le veo cara
de futuro feliz
abalanzándose
al suelo sobre sus rodillas
y con los brazos
abiertos.
Me susurra,
a veces,
que tranquila.
A veces,
el silencio.
A veces,
que me
agarre
y le cuente

porque ella
es
todos los
desconocidos
a los que
nunca me atreveré
a hablar.
Necesito el
abrazo
de la niña
del paso de cebra,
de la misma
niña de la academia.
De mi ego
diciendo que todo bien
.
.
Ya me da
igual el sexo,
la cara, el ceño…
Necesito
brazos apretando
esta
ansiedad
nocturna.
ansiedad
nocturna.
Besos en la
nuca,
palabras naranjas
a medio hacer
.
.
No es amor,
es fisiología.
La secuencia
invertida
de muñecas
rusas
a las que
destapo,
me descubren
un interior
Cada vez más
amplio.
Mi vida es esta
y tengo cinco,
pero podría
ser cualquier otra
a los veintidós.
-H-
sábado, 3 de enero de 2015
ONIRIA
Reviento
mi cráneo
en cada vida
imaginada.
Me persiguen
mujeres arquitectas
expertas en
decoración.
Dueñas de
casas en ruinas,
hogares con
o sin animales
que no
fueron
que no serán.
No aguanto.
Confundo
de mi
hipersensibilidad
qué parte el
don
y cuál maldición.
Soy la
ventana rota
de un barrio
condenado
a la
delincuencia.
Aguanto.
Abrirme;
El vacío
precedido
de palabras
favoritas
sin sentido.
Soy un
parque de atracciones
lleno de
gritos.
No sé
si de alegría
o de pánico.
si de alegría
o de pánico.
No aguanto.
Me expropian
los visitantes
las esculturas
que te dejé
a punta de
lengua
en el templo
flecha
de tu
esternón.
Soy el
artesano
silenciosamente
trabajando
en cualquier
arte de tu desnudo.
Por favor, que
lo traten bien.
Aguanto.
Construcción
en un
concurso
con bases de filo de piedra,
las huidas,
el humo
de colores
que se difumina
en la parte más
alta
de toda esta
distancia.
Soy el buitre
de un
paisaje nuclear
que solo
admira la calma.
Me
desenamoro
en un
pensamiento:
“Quizás en otra vida…”
-H-
domingo, 21 de diciembre de 2014
Inestabilidad.
Me quedé horas apoyada en una
estatua que recordaba a otras víctimas que no éramos nosotras. Yo les lloraba a
todas ellas pensando en ti. Multiplicándote por todos los factores que nos
habíamos expuesto al desnudarnos la piel (me pierdo pensando en la tuya). Al sangrarnos. Al no ser conscientes
lo mucho que duele infectar de suciedad y mierda todas las heridas abiertas. Al
no ser conscientes de que nos habíamos dedicado a pegar cortes propios en otros
cuerpos. Que lo habíamos manchado todo y ya no sabíamos dónde ni con qué teníamos
que limpiar aquella matanza de leones.
Lo que antes había sido
penicilina en nuestras manos ahora era veneno cayendo del cielo. Eran ondas de
arsénico, eran niñas jugando con ántrax. Era el cianuro de postre.
Inevitablemente dañinas por inhalación, ingestión y al contacto.
Lo que antes era el antídoto
ahora eran espolones sobre tu caparazón. Eran antibiogramas mal valorados, era
la cura del cáncer huyendo del enfermo terminal.
“Que no me quiero salvar de ti
sino contigo” parecía que gritábamos mientras tú saltabas al vacío y yo
apuntaba mi frente con el cañón.
Eras tú no queriendo mi fuego,
era yo abandonada en otra ciudad.
[…]
Me quedé pensando, como si el
resto del universo fuera un error y las matemáticas me hubieran vuelto a
fallar.
[…]
Pensé:
Yo antes tenía un poema precioso naciéndome
en forma de enredadera por los dedos. Yo antes tenía un poema susurrándome al oído
y lo callé para ir corriendo a hacerlo un poco realidad contigo.
Yo antes tenía un corazón impreso
a golpe de cigarro, como pronosticando que aquí veníamos a hacernos daño.
Tuve a un pantera casi a mi lado.
IMAGINAOS. Una pantera salvaje saliendo desde lo más profundo del Amazonas. Firme, fuerte, penetrante. Y se
sienta a mi lado y me da golpes con la cabeza en el brazo animándome a acariciarla.
IMAGINAOS cuanta belleza. Presa del miedo de ser yo la presa, disparo. Y huye
muy a dentro, muy lejos, a la espesura.
Tuvimos las costillas abiertas en forma de mandíbulas, toracotomía
voraz. Órganos a la luz de los halógenos. Brillantes. Jadeos agitados, respiraciones
cansadas. Pulmones hinchándose y deshinchándose sin ritmo alguno. Mírame,
desnuda, abierta, desarticulada.
Noto en mí todavía, la sensación resbaladiza y gelatinosa de
miles de manos estrujando un corazón in vivo.
Tuve, y ojalá vuelva a tener, a
tus dedos recorriéndome todas las circunvoluciones de todos los lóbulos. Que
liberas lentamente, libres palpitan locas todas mis neuronas. Cerebro único de
supernova en implosión, barriendo todo a tu paso.
Yo tuve un terremoto entre los
brazos y ahora tengo miedo de que me haga trozos muy pequeños y me lleve
volando. Que destroce toda mi tierra firme convertida en tormenta tropical.
Vuelvo a mentir, yo nunca tuve nada.
Prestadas.
Me despertaste,
Droga estupefaciente.
Demasiados gramos para estos pocos kilos...
Me despertaste con sobredosis
Fui fugaz.
Pero sé que todavía brillo.
Consiste mi vida últimamente en sentir mucho y no entender nada.
Ahora me relajo oliendo una bufanda que ya no huele,
conduciendo
rápido,
cerrando el ojo izquierdo,
durmiendo hasta mañana.
Repito, consiste mi vida en sentir mucho y no entender nada.
-H-
Y si quieres no escribiré más sobre ti porque, es verdad, no tengo ni idea.
Aunque al menos déjame que deje por
escrito lo bien que follas.
lunes, 17 de noviembre de 2014
VIVISECCIÓN DE UN ADULTO: INFANTICIDIO
Llegó al parque
hace 13 años, cuando yo solo tenía 9. Todavía me acuerdo.
Mis amigos y yo dedicábamos la
tarde a reparar camiones de juguete sin ruedas, muñecas sin cabeza o, a veces, puzles
incompletos. Pero lo que aquel día llegó a nuestras manos, definitivamente no
tenía arreglo, estaba roto por completo.
Nunca habíamos advertido nada
igual. Sí, todos los niños los habíamos visto antes (en casa, en la calle, en
el supermercado, en el colegio…) pero mirar a uno de ellos a los ojos nos causó
dolor. Un gran dolor al que no estábamos acostumbrados. La irremediable certeza
de saber que mirábamos de frente a nuestro futuro y no podíamos hacer nada para
cambiarlo. Aunque esto, todavía, no lo comprendiéramos del todo.
Venía arrastrado por la diminuta
mano de su hijo, el cual tiraba de él con prisa. Jadeando, cuando llegaron a
nuestra altura, el niño gritó con rabia “¡ES UNO DE ELLOS, ES UN ADULTO!”
El pánico se extendió desde los
bancos hasta más allá los columpios. Esto no era nuevo, hacía tiempo que
veníamos sospechándolo. La enfermedad de “crecer” o “madurar” como también es
conocida, se había extendido con rapidez por la ciudad. Los becarios de las
oficinas la contraían el primer día de trabajo. Los jefes de nuestros padres la
diseminaban en cada apretón de manos. Y dicen que los bolígrafos con los que se
firmaban contratos e hipotecas también eran la causa. Fuera como fuese era
nuestro deber investigar esta terrible plaga y llegar lo antes posible al fondo
del asunto.
…
Y lo que a continuación os muestro,
mis muy queridos lectores, es el informe definitivo que redactamos tras la
disección del adulto que allí se hallaba (*). Muchos niños desde entonces no
duermen por las noches, porque las grandes verdades siempre quitan el sueño.
Los mayores, lloran para deshacerlas.
<< […] El Adulto viste triste. Traje gris y corbata con un nudo
muy apretado, haciendo el papel de silenciador de carcajadas inoportunas.
Camisa blanca impecable, está claro, él ya no juega. Pantalones sin agujeros,
faldones muy bien metidos ahorcados por una correa. Zapatos brillantes de
betún, a conjunto con el asfalto. Nudos delicadamente simétricos.
Su olor es un horrible cóctel de suavizante, colonia, tabaco, whisky y sudor que más que asco da pena.
Tras la excarcelación de su propia armadura por parte de los bomberos, observamos que su piel es áspera y pálida, del tono de la ceniza. Uniforme, ni arañazos ni
heridas. “Todas las llevo dentro”, comenta.
Tiene una cabeza de dimensiones importantes adornada con un muy cuidado corte de pelo debidamente engominado. Localizamos
un mechón rebelde. Grita nervioso ¡Hay que cortarlo!
También encontramos algunos pelos blancos,
suponemos que fruto de su sabiduría. Él se avergüenza de ellos. ¿Cómo es
posible?
Los ojos. Los ojos están muy
enfermos. No brillan. Están atravesados por miles de rayos rojos, como si se
tratasen de pequeñas cicatrices acumuladas por ver cosas que no quería. Y se
nota, su mirada está sucia de tanto juzgar. De no mirar con respeto. Desenfocados
de mirar demasiado a los demás y muy poco a él mismo. [Quiéranse un poco] Y
también son opacos, porque ocultan tantas evidencias y tantas realidades…Opacos
por mentirse, por no aceptar. Las lágrimas de cavar surcos por sus mejillas
perdieron la ilusión. Y no es solo esto. Explota al ver el dinero (lo hemos
comprobado) y automáticamente empieza a salivar. ¿Acaso comerá billetes? Se lo
damos a probar. Lo escupe (cree que el
sabor de la especulación no le gusta), pero entonces, sus manos buscan
instintivamente coger el billete al vuelo. Sonríe [¡¿No sabe que las sonrisas no tienen
precio?!]
Sonríe y aún así es extraño. Su boca de delgados
labios, aún atisbando algo de alegría nunca deja de formar dos líneas paralelas
inexpresivas. Como si alguien todos estos años le hubiera reprimido sus más
puros instintos. La abrimos. Una oleada
de café y colillas nos echan hacia atrás. Es su aliño de la rutina. De la
aceptación y la conformidad.
Su cara tiene algunas arrugas en
el entrecejo, curvadas hacia abajo. Haciendo de refugio a la resignación de ser
quien los demás querían que fuera. Como le ordenaron que fuera.
Nariz: afuncional. Él quería que
su vida oliera de otra forma. 7.00 de la mañana: huele sudor. En el coche,
ambientador de pino (pinos que por supuesto hace tiempo que no ve). A las 8.00
huele a oficina y conforme se acercan las 14.00 vuelve a ser sudor. A las 15.00
llega a casa y huele a lo que sea, pero pre-cocinado. Sus hijos comen en el
colegio. La tarde le huele a pantalla de ordenador y a lejía. A las 21.00,
cuando la señora de la limpieza se va huele a cerveza y con suerte, a pintura
de dedos. A las 23.30 huele a porno barato y paja en el aseo, su mujer está
cansada. A las 00.00 ya no huele a nada.
Sus oídos oyen y muy pocas veces
escuchan. Se moldearon con palabras de menosprecio, de odio, gritos y órdenes.
Con slogans de la radio. Anuncios de
teletienda; coches más nuevos, casas y tetas más grandes. Sementales
octogenarios, viagra para todos. Urbanización nosequé con seguridad infinita
novayaaserqueterobentodatumierda y entonces te veas débil y pequeño. Lavadora,
secadora, cincomilrevolucionesminuto. El puré de tu bebé más trasgénico que
nunca.
Y a veces también escucha
palabras de amor. De 15.00 a 15.30, antena (insertar numero), telenovelas
Venezolanas a la carta.
Y otras, son sordos. Los
problemas a más de un kilómetro a la rotonda son mentira. Ciencia ficción. Ya
lo resolverá algún perroflauta por mí.
[En este punto de la historia,
todos los niños pasaron de la pena a la rabia. Indignados, casi sacan sus quechuas
a la calle. Pequeños revolucionarios sin voz, ni voto. Siguieron con la
disección horrorizados.]
Sus brazos son compactos y
fuertes. 100 repeticiones, pesas de 3 kilos, 3 veces por semana. Sin
alteraciones macroscópicas aparentes. Y en realidad, si. Presentan
contracciones espasmódicas repetitivas. (En este momento todos nos callamos) Tiemblan. Piden, en su idioma de músculo, MÁS
ABRAZOS. Pero salen los peros, diciendo: pero es que no hay tiempo.
Al final de estos, se encuentran
unas manos grandes. Grandes de querer abarcar todo. De ambición, y de puños que
se cerraron por no conseguir TODO lo que quería. Puños que golpean mesas.
También hay que decirlo, nunca golpea personas, aunque en su cabeza se lo
imagina a diario. No consiguió ser el mejor de su promoción ¿Y qué? No hizo el
gran viaje de su vida, ni vive en la ciudad que deseaba ni es su propio jefe.
¿Y QUÉ? No sabe que la solución no son puños, sino garras que arañen su rutina
intentando cambiar cada día un poco. Palmas que acaricien.
[Aquí es donde los niños hacemos
un llamamiento mundial escuchado por nadie: ADULTO, BUSCA NUEVAS METAS, CAMBIA,
ENFÁDATE SI NO TE GUSTA ALGO, NO TE RESIGNES. PERO NUNCA ¡NUNCA! DEJES DE AMAR LO
QUE TIENES Y MERECE LA PENA. Fin del comunicado. El mundo siguió dando vueltas
equivocadas como siempre. Alguien se sentó encima de un cicle de fresa. Más
hombres bombas recibieron llamadas, más sedantes en los hospitales. Nadie
escuchó a los niños que predicaban verdades.] SIGAMOS.
Sus piernas está hechas de prisa,
los nervios que las unían al cerebro decidieron suicidarse. Ahora son,
completamente autómatas.
En la unión de la prisa se
encuentra su sexo. Sexo rápido y robótico. Sexo homologadamente limpio.
Aburrido. Oculto, amordazado y censurado
por algodón 90%, poliéster 10%. Triángulo de las bermudas, de lo que pasa aquí
nunca se habla. POR DIOS, NO ES DECENTE. Invocarlo es pecado. Los hombres
refinados desearían que los niños viniéramos directamente de parís. Y creciditos.
Ya hemos visto suficiente
fachada. Hacen falta demasiadas reformas para el poco presupuesto.
Nota: apuntalar todos los
cimientos.
Decidimos abrir.
Para hacerlo bien empezamos por
cavidad abdominal. Ahí está, hinchado y retorcido, el estómago. Realizamos una
incisión a lo largo de la curvatura mayor exponiendo su contenido a la vista. Un minuto de silencio, nunca habíamos visto
tantas mariposas muertas ni tanto aborto de gusano. Según los restos, el amor
murió de sobredosis de analgésicos y antiinflamatorios de última generación.
Lo más visceral, las ganas,
agonizan saturadas entre la grasa de la comida. Sepultadas de kétchup y
mostaza. La rebeldía y la indomabilidad
fueron domesticas a base de nudos de estómago y apagadas con remedios contra la
acidez. Calla hasta las revoluciones de su propio cuerpo. Los órganos de
alrededor han quedado irreconocibles, la infección se ha extendido.
Su cerebro, derretido a onda de wifi, se encuentra desde hace muchos años en una
continua guerra civil abusiva entre hemisferios hermanos. Los nervios ópticos
se niegan a voltear más caras de famosos petados de bótox. Y ojalá Punset fuera
celíaco.
Corazón simplemente, se ha cansado. Late lento y
desacompasado. Arrítmico por el abusivo ritmo de un vida sin ritmológico
sentido. Aurículas oxidadas y doble
contrachapado. Cansado de recibir sangre de un hígado que no filtra nada, riñones
atascados de residuos metabólicos.
Corazón, cansado de
bombear esperando un donante,un detonante.
Apagándose sin tener una razón por la que dar un vuelco,
odiándose por estar
todavía
intacto.
Apagándose sin tener una razón por la que dar un vuelco,
odiándose por estar
todavía
intacto.
Diagnóstico definitivo: INFANTICIDIO.
A veces las vivisecciones son necesarias para darnos cuenta de toda la mierda que
llevamos acumulada. Neoplásicos perdidos.
(*)Ningún adulto fue maltratado durante este proceso. No fue
necesario, ya lo hicieron ellos solos.
-H-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)